SALUDA DEL ORGANIZADOR

AntonioGomezdelMoralHace unos meses, unos periodistas me recordaron que este año se cumplían 50 años del que ha sido posiblemente el momento más importante de mi vida como ciclista profesional: vestirme con la maglia rosa de líder de la Vuelta Ciclista a Italia, el Giro. Fue a raíz de la victoria en la segunda etapa de aquella edición de 1967, con final en La Spezia, y mantuve el primer puesto en la clasificación general durante tres jornadas, hasta que el italiano Michele Dancelli me arrebató en Nápoles la prenda que tanto quieren los ciclistas transalpinos. Lo cierto y verdad es que aquella carrera, dura y bonita como pocas –o ninguna–, la concluí en una honrosa 13.ª posición, la mejor de mis dos participaciones en Italia.

Como supondrán, guardo un recuerdo imborrable de aquella carrera y un grandísimo cariño a ese momento. Sin embargo, he de confesarles que idéntico cariño, o incluso más, le tengo a la Challenge Vuelta a Sevilla por cuanto su recuperación en 2006, después de que había dejado de celebrarse en 1999, fue un reto personal que afronté con todo el ánimo y la devoción que tengo por el ciclismo. No podía concebir que la ciudad y la provincia que me habían acogido desde mi retirada como ciclista profesional no tuviese su lugar en el ciclismo.

Once años después seguimos haciendo posible que Sevilla conserve un hueco en el calendario ciclista nacional y que durante un fin de semana sea una realidad el desarrollo de la Challenge Vuelta Ciclista a Sevilla y las dos pruebas que la conforman, la Clásica de Santa Ana y la Clásica Velá de Triana, ambas incluidas en el calendario élite y sub-23 de la Federación Andaluza de Ciclismo. Y les aseguro que no está siendo fácil, pues las dificultades de todo tipo hacen que cada año sea un ejercicio mayor de imaginación, fe, esfuerzo y trabajo desinteresado de muchos el sacar adelante esta carrera. De ahí, y vuelvo a mis palabras de antes, que sea fundamental el cariño que le profesamos.

En 2017, mantenemos el recorrido de la edición anterior, volviendo a visitar Dos Hermanas, El Coronil, Montellano, Los Palacios y Villafranca, La Rinconada, Alcalá del Río, Burguillos, Castilblanco de los Arroyos, El Ronquillo, Las Pajanosas y, cómo no, la capital hispalense, punto final de la prueba el domingo 23 de julio. Ese día coronaremos un nuevo campeón de la Challenge y lo haremos en compañía a las personas, instituciones y entidades que, con su compromiso, han posibilitado la XII edición de la nuestra Challenge. Instituciones como la Delegación de Deportes del Ayuntamiento de Dos Hermanas y el Instituto Municipal de Deportes del Ayuntamiento de Sevilla, auténticos impulsores del resurgir de las dos carreras que actualmente forman la Vuelta a Sevilla. Entidades como la Fundación Cajasol, Cruzcampo, Skoda Cartuja Motor y Comercial Citroën, a las que agradezco su apoyo y colaboración en la organización de la prueba.

Por último, mi agradecimiento a la Federación Andaluza de Ciclismo, por su adhesión a la que es la única prueba por etapas de su categoría en la Comunidad Autónoma, y fundamentalmente a Luis Cuevas y a Deporinter, quienes desde hace más de treinta años han estado siempre junto a mí, con afecto, respeto, cariño y aliento. Asimismo, reconocer el trabajo de las fuerzas de orden público, fundamental para que la carrera discurra plácidamente, y el esfuerzo de colaboradores y amigos infatigables, de conductores, técnicos, periodistas y diseñadores, enlaces, transportistas, etc., cuya paciencia, ayuda y saber hacer son las piezas que construyen el puzle de la Challenge Vuelta Ciclista a Sevilla. Igual que ustedes, aficionados. También son parte de ella, de nuestra carrera, así que disfrútenla en la carretera y en los pueblos, en las colinas y en las rectas, pues el ciclismo necesita sus aplausos y sus corazones.