SALUDA DEL ORGANIZADOR

AntonioGomezdelMoralEn los próximos días echará a rodar un año más la Challenge Vuelta Ciclista a Sevilla. Será la decimotercera ocasión que daré el banderazo de salida a una carrera que desde 2006 ha supuesto para mí la forma de devolver al ciclismo y a la ciudad y provincia que me han acogido, Sevilla, parte de lo que durante tantos años me han ofrecido: una hogar, una profesión y una devoción.

Un año más. Una expresión recurrente cuando se trata de introducir algo que todos los años se produce regularmente en fechas parecidas. No obstante, yo me permitiría afirmar que “nada menos que un año más”.

La XIII Challenge volverá a poner en el mapa del ciclismo a la provincia de Sevilla y a las ciudades de Dos Hermanas y Sevilla. Un privilegio que pocos territorios y localidades tienen en la actualidad en un panorama ciclista que, a diferencia de otros sectores supuestamente en crecimiento, aún no ha remontado desde los fondos donde la reciente crisis económica lo ha dejado. La escasez de carreras sigue siendo manifiesta y las dificultades para mantener las existentes no son pocas. Por ello, me reafirmo en la frase anterior: “nada menos que un año más”.

La Vuelta a Sevilla volverá a ser una realidad en 2018 y será así después de superar obstáculos de todo tipo en los que la organización ha debido emplear imaginación, tesón y trabajo desinteresado para que los días 21 y 22 de julio el pelotón ciclista vuelva a rodar por las carreteras de Sevilla para disputar las dos pruebas que conforman la Challenge, esto es, la Clásica de Santa Ana y la Clásica Velá de Triana, ambas incluidas en el calendario élite y sub-23 de la Federación Andaluza de Ciclismo.

En 2018, mantenemos el recorrido de la edición anterior y volvemos a visitar los municipios de El Coronil, Montellano, Los Palacios y Villafranca, La Rinconada, Alcalá del Río, Burguillos, Castilblanco de los Arroyos, El Ronquillo y Las Pajanosas, en tanto que Dos Hermanas y Sevilla capital serán de nuevo los epicentros de la actividad ciclista durante el fin de semana, que culminará el domingo 22 de julio con la coronación de un nuevo campeón de la Challenge.

Seguimos en el empeño de dotar a la competición de un tercer día, de una tercera prueba que venga a adelantar el comienzo de la Challenge al viernes y que nos permita recorrer más paisajes de nuestra variada provincia y llevar el maravilloso deporte del ciclismo a más localidades. No cejaremos en nuestro objetivo.

Llegados a los días previos de la carrera y cuando me pongo a escribir estas líneas, mi recuerdo y agradecimiento se tornan hacia las personas, instituciones y entidades que han posibilitado esta nueva edición. Mi reconocimiento a la Delegación de Deportes del Ayuntamiento de Dos Hermanas y el Instituto Municipal de Deportes del Ayuntamiento de Sevilla, auténticos impulsores del resurgir de las dos pruebas que actualmente forman la Vuelta a Sevilla. Asimismo, mi agradecimiento a la Fundación Cajasol –patrocinadora del Gran Premio de la Challenge– por su compromiso con el CDC Antonio Gómez del Moral y a la Diputación a Sevilla, por volver a apostar por la Challenge.

Del mismo modo, expresar mi gratitud a Cruzcampo, Skoda Cartuja Motor y Comercial Citroën, por su colaboración en la organización de la carrera; a la Federación Andaluza de Ciclismo, por su adhesión y apoyo en la que es la única prueba por etapas de su categoría en la Comunidad; y a Luis Cuevas y Deporinter, quienes desde hace más de treinta años han estado a mi lado, mostrándome su respeto y cariño.

Por último, reconocer el trabajo de las fuerzas de orden público, fundamental para que la carrera discurra plácidamente, y el esfuerzo de colaboradores y amigos infatigables, de conductores, técnicos, periodistas y diseñadores, enlaces, transportistas, etc., cuya paciencia, ayuda y saber hacer son las piezas que construyen el puzle de la Challenge Vuelta Ciclista a Sevilla. Igual que ustedes, aficionados. También son parte de ella, de nuestra carrera, así que disfrútenla en la carretera y en los pueblos, en las colinas y en las rectas, pues el ciclismo necesita sus aplausos y sus corazones.